La peor droga
Este poema me ha perseguido durante tiempo. Lo escribí a raíz de una ruptura amorosa bastante dura pero no creo que sea la única persona que se ha podido sentir así alguna vez en la vida…
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) una droga es “toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. El amor no es una sustancia, es un sentimiento pero que también: “…produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”.
Enfin, que a veces la peor droga no es la que se inyecta!
Eufemismo ingrato que repito en cada escrito, en estas páginas de rencor encadenado. Riego el corazón con tus míseros llantos, que de tanto goteo acabó empapado. Vigília en cada cuento de tus labios. Sigo en pie, buscando tu aliento, entre relatos de dolor. Dietilamida del ácido lisérgico, heroïna, en mis venas aguadas. No me anestesies más, ahora dormiré en la nada. Tus besos, que deseosos de eterno retorno impregnan mi cielo idealizado, impregnan mis sueños de plata. Y falacias, que cada día promulgo. Yo te imploro, con coherencia o sin sentido. Ahora nado junto a mi corazón aguado, y agrieto mis venas mojadas. Entre grito y lucha, líquido enemigo, me quedo rendido, con tu mirada vacía. Opiáceo perecedero, déjame dormir sin tu ayuda… 17-12-04