Hoy es un día triste. He descubierto que uno de mis autores y pensadores favoritos no era quién yo me esperaba. Estoy hablando de Alejandro Jodorowsky. Primero de todo querría decir que respeto y respetaré siempre a sus seguidores, porque yo lo he sido durante mucho tiempo y tengo amigos que lo defienden. A todos os digo que voy a exponer aquí una opinión subjetiva, que puede ser revocada y lo entenderé. Lo entiendo porque todavía no me creo lo que estoy haciendo.
Para los que no conozcan a Alejandro les diré que busquen información sobre él, ya que tiene jugo su trayectoria. Nació en Chile aunque ha vivido mucho tiempo en Méjico. Se considera un revolucionario del pensamiento, algunos opinan que simplemente está loco. Enfín.. Hasta el momento yo había visto entrevistas de él en televisión, incluso alguna película que había hecho. Porque este señor ha hecho teatro, cine, ha escrito libros… Aunque sus inicios fueron el teatro. Pero no el teatro como lo entendemos todos, sino un teatro revolucionario donde expresas lo que te da la gana, sin ningún tipo de censura. A esos actos él mismo los llama “efímero pánico”.
Pues bien, yo jamás había leído un libro de él. Lo tenía pendiente desde hace mucho tiempo. De hecho me compré el más “famoso”, Psicomagia y lo tenía pendiente de leer. Hasta que lo agarré hace poco. Leyendo leyendo, en la página 59 había una de sus representaciones “teatrales”, si se puede llamar así. Y explicaba al detalle todo lo que se hizo en ese acto. Ya antes de empezar a leer este acto Jodorowsky había dicho que utilizaba animales vivos en sus obras “teatrales”. Yo pensé que podía ser original, siempre y cuando después supieran qué hacer con las bestias. Después de leer este acto “teatral” me quedé sin palabras y sin ganas de leer más. Os pongo los trozos que a mi me impactaron especialmente:
“Aparezco, vestido con un traje de plástico negro brillante, pantalón alto como los de un basurero, botas de caucho, guantes de cuero, lentes gruesos de plástico.
Sobre mi cabeza, un casco de moto, blanco, como un gran huevo.
Dos ocas blancas. Les corto la garganta. Estalla la música: cascada de guitarras eléctricas.
Los pájaros deambulan, agónicos. Las plumas vuelan. La sangre salpica sobre las dos mujeres blancas. Trance. Bailo con ellas. Las golpeo con los cadáveres. Ruido de muerte. Sangre.
(Había previsto degollar las aves sobre el mesón de carnicería. Pero en mi estado de trance, llevado por una fuerza extraña, les arranqué el cuello con mis manos con la misma facilidad con que le habría sacado el corcho a una botella.)
La mujer rosada, con los pies siempre en la tinaja, ondula las caderas mientras que la negra, como una esclava, comienza a cubrir su cuerpo con miel.
Destruyo las ocas sobre el mesón de carnicería. “
Más adelante…
“Salgo y vuelvo con una pesada cruz hecha con dos vigas de madera. Sobre la cruz, un pollo crucificado cabeza abajo, el culo hacia arriba, con dos clavos en sus patas, como un cristo decapitado. Lo he dejado pudrirse durante una semana. “
Más adelante…
“El pez sigue retorciéndose; el baterista sacude unas botellas de champán hasta que explotan.
Al ver cómo la espuma lo recubre todo, el papa tiene un ataque de epilepsia. El pez muere. La batería se calla. Lanzo el animal por encima de la rampa; cae en medio del público. Presencia de la muerte. “
Más adelante…
“Tiende al rabino y comienza la autopsia: introduce sus manos en el abrigo y saca un enorme corazón de vaca. Olor de carne. Clavo el corazón en la cruz. Largo pedazo de tripas. Yo clavo.
Sale el carnicero. Aterrado, levanto el sombrero del rabino. Saco un cerebro de vaca. Lo reviento sobre mi cabeza.
Cojo la cruz y la pongo cerca del rabino. Saco de la maleta una cinta larga de plástico rojo y amarro al hombre a la cruz cubierta de tripas.
Levanto todo el armazón: madera, carne, ropas, cuerpo y lo dejo caer por la rampa que baja hasta el público.”
Esto son pequeños trocitos de lo que Jodoroswky hace en sus actos “teatrales”. Podría admitir que utilizaran animales vivos, participando asi en el juego como ellos mismos, podría hasta ser original. Podría admitir, incluso, que utilizaran carne o visceras de un animal ya muerto, pese a lo desagradable que resultaría. Pero lo que no puedo admitir es que maten y torturen a animales públicamente y se regocijen de ello, como si es un acto “artístico”. No puedo permitirlo porque estaríamos situando este acto al mismo nivel que la tauromaquia y no es precisamente un arte. Para mí un torero es un torturador y asesino. Con lo cual si Jodorowsky ha ido haciendo estos actos “teatrales” continuamente imaginaos lo que significa para mí.
Jodorowsky también relata que en sus inicios hizo otro acto público en el que invitó a uno de sus seguidores y no se le ocurrió otra cosa al susodicho que comerse una paloma viva públicamente. Más adelante Jodorowsky dirá que ese acto se le escapó de las manos. Pero podría haberlo evitado y no lo hizo…
Así que hoy por hoy me siento triste pero a la vez lúcida. Ya no me van a comprar con palabrería. Señores, aseguraos de quienes son aquellos a los que llaman MITOS.